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EXPO INTERNAZIONAL DE MILAN

EXPO INTERNAZIONAL DE MILAN
13 enero 2014 | Autor: goldendachs Traductora Aixa Lucini de Pineda

¿Pero al final que me importa? He vivido mi vida hasta hoy sin importarme si alguien me odiaba u otro me quería y siempre he basado todo en mi felicidad y en la felicidad de mi familia por lo que honestamente porque debería interrumpir mi blog solo porque hay “simpáticos” que critican lo que hago ( ¿y qué hago entonces? ¡¡Vivo mi vida sin meterme con nadie!!) Así que aquí estoy de nuevo: en mi blog, ¡¡¡el que nadie podrá bloquear !!!
Bien, ayer a pesar de todos los problemas que nos han afligido estos meses he ido a la expo internacional de Milán.
En realidad Berry y yo hemos ido porque había lo había inscrito sólo a él sabiendo que en este periodo mi marido no podría estar con nosotros y después de haber llevado 5 perros sola a San Marino, he preferido dejar a los demás en casa en vez de llevar a toda la banda. Desde un cierto punto de vista no me gusta dejar algunos en casa, se quedan tristes pero de ese modo he podido concentrarme en Berry que lo necesitaba tanto.
Al principio no ha sido para nada el mejor, Berry ladraba a cada perro cualquiera que fuera su forma o tamaño siempre que estuviera en su ángulo de visión y esto significaba en la práctica que estaba siendo recogido por unos miles de perros en la expo.
Entonces descubrimos que en el ring donde iban a juzgar los teckels a continuación iban a juzgar también los Malamutes de Alaska que son unos perros que nuestros teckels no soportan quizás sea por tener un tamaño tan diferente.
Estos “simpáticos” habían situado sus jaulas junto al ring y los “tranquilos de 4 patas” se subían siempre como si se asomaran a la ventana para ver bajo ellos los teckels en ese momento en la exposición, ¡¡ un suplicio!! Hemos entrado con Berry que no podía hacer otra cosa que ladrar!! Y he pensado que papel más malo (en realidad he pensado otra cosa) que vamos a hacer hoy.
La solución ha sido esa que hace algunos meses me indicó Cristina, es decir, habituarle a todos estos perros haciéndole entender ¡que no tienen que importarle ni a él ni a mí!
Y así lo he hecho: he paseado por el ring vacío durante 10 minutos y cuando han comenzado los juicios he paseado por la expo entre los perros más grandes e imponentes que veía y poco a poco incluso sus ladridos se hicieron menos frecuentes.
Había entendido que era inútil, porque nadie me iba a matar, ni a atentar contra mi virtud y por lo tanto ¡¡no era necesario protegerme de todos esos invasores!!
En ese punto se ha tranquilizado y ha vuelto a ser el teckel dulce de siempre, que mueve la cola y te sigue sin tirar.
En el transcurso de nuestra presentación, en mi opinión, ha estado perfecto: bien posado en la mesa (aunque ha sido culpa mía no haberle puesto mejor las patas traseras), se ha dejado mirar los dientes tranquilamente, la cabeza, los ojos, las orejas, la cola, todo como tiene que ser.
Tampoco en el movimiento me pareció que hubiera errores, como tampoco en estático que lo hizo bien aunque bastante lejos de mi. Franco (que me estaba mirando) me había aconsejado andar más deprisa, cosa que a menudo hago, pero no sé porque esta vez iba más despacio de lo normal.
Todo tan perfecto que quedamos en segundo lugar en clase jóvenes pero para mí un éxito, que estoy aprendiendo a no protegerme y disfrutar del ring. Es más, mientras examinaba otro perro ¡¡hemos sido capaces de jugar un poco con las manos sentados esperando nuestro turno!! ¡¡Y eso me gusta!!
Incluso he sido capaz de hacer algunas pequeñas compras pero carísimas en tiendas especializadas (que estaban en la expo) y al tiempo, siempre con Strawberry he realizado el depósito del ADN que antes o después tenía que hacer ¡¡¡Y en esta ocasión también se ha portado FENOMENAL!!! No como su padre Barone, ¡¡que cuando tuvo que hacerlo, lloró e hizo un espectáculo ridículo y vergonzoso!!

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